Una niña preguntó

“La infancia tiene sus propias maneras de ver, pensar y sentir. Nada hay más insensato que pretender sustituirlas por las nuestras”. Jean Jacques Rousseau.

Y dado que hoy es el día del niño, me puse a recordar cuántas preguntas mi hija Camila ha formulado y en cuántos apuros me ha puesto al tener que responder algunas un poco serias o comprometedoras.

A vos mamá o papá, tío o tía ¿cuántas veces te han hecho “pelar las chibolas” con las preguntas que nuestros niños y niñas con ganas de comerse el mundo nos hacen?

Yo he disfrutado cada pregunta, pienso y me río con cada una y al tener que hacerme entender y luego de la manera más divertida trato de responder.

En este día del niño reflexionemos en qué tipo de sociedad estamos heredando. ¿Estamos enseñando a dar los buenos días, buenas tardes, buenas noches? ¿Saben pedir disculpas y reconocer sus errores? ¿Saben cómo hacer de este planeta un poco más verde y menos contaminado? ¿Les enseñamos a compartir y que si algo no se les puede comprar no se acaba el mundo? ¿Saben que hay vida más allá de los videojuegos? ¿Saben disfrutar de una linda tarde entre árboles o una puesta de sol? ¿Les decimos que los amamos y abrazamos a diario? Y por último pero muy importante ¿Les estamos enseñando a protegerse de un agresor, violador, acosador?

Yo por mi parte aseguro mi dósis de amor para mis hijas Camila y Marcela, de ocho y cuatro años respectivamente. Les abrazo, bailamos todos los días al amanecer o al final del día. Y lo más importante les digo “te amo” cada día, al menos  10 veces, quizás más. Eso, según mi teoría las hará crecer seguras, amadas y con buenos valores. Les insto a estudiar y ser mejor que yo, ser todo lo bueno que quieran ser, comerse el mundo con su curiosidad, a respetar el medio ambiente, a los ancianos y animales, a querer con locura nuestra patria y protestar contra lo injusto.

En fin, acá les dejo algunas de las preguntas que Camila me ha hecho quizás desde los 3 años y con las que seguro verán reflejados a sus niños y niñas.

¿Cómo me debo cepillar los dientes?

¿Qué hay al final del arcoiris?

¿Se pueden tocar las nubes?

¿Cómo nacen los bebés?

¿Cómo haces para que te queden los frijoles tan ricos?

¿Cómo le hago el nudo a mis cordones?

¿Las mujeres deben usar tacones siempre?

¿Mamá, es cierto que a través de la lectura nuestra imaginación nos lleva a cualquier parte del mundo? La profe nos dijo eso

¿A qué edad somos viejos?

¿Por qué tenemos que morir?

¿Mamá, por qué no te gustan los gatos?

¿Puedo escribir mis propios poemas?

¿Por qué la gente no cuida el medio ambiente?

¿Por qué mi hermanita es tan necia?

¿Podes hacerme un peinado como los que salen en youtube?

¿Te pondrías triste si no tengo hijos?

¿Mamá, qué es ser lesbiana?

¿Por qué hay países con tanta pobreza?

¿Te molesta si tengo calor y duermo desnuda?

¿Mamá, voy a ser “chichona”?

¿Crees que seré más alta que vos?

¿Mamá, de dónde sacas tanta energía?

¿Si tengo hijos me los vas a cuidar?

¿Mamá, tengo los pies hediondos?

¿Cómo es ver para los icacos?

¿Mamá, por qué la policía maltrata a la gente que protesta?

¿Por qué matan a las mujeres?

¿Mamá, me vas a dejar ser lo que yo quiera?

¿Me puedo hacer tatuajes?

¿Me puedo rapar la mitad de la cabeza?

¿Me puedo hacer las trenzas como Alicia Keys?

¿Mamá, por qué cuando lloramos sentimos que nos duele algo por dentro?

¿Mamá, el amor es igual para todos?

¿Mamá, cómo se usan los preservativos?

¿Mamá, te duelen los pies?

¿Mamá, quién fue tu primer novio?

¿Mamá, por qué te gusta el frío?

¿Mamá, yo era como mi hermanita cuando tenía su edad?

¿También me hacías trampa como le haces a mi hermana?

¿Cuál es tu comida preferida?

¿Mamá y si no me quiero casar?

¿Es verdad que podemos hacer todo lo que hacen los hombres?

¿Mamá, la pubertad duele?

¿Si me muero te pondrás muy triste?

¿Por qué no tengo el cabello liso como mi hermana?

¿Mamá, si se muere nuestro perro vas a llorar mucho?

¿A quién de las dos amas más?

¿Mamá el amor se puede medir?

¿Mamá, por qué cuando reímos mucho nos sale lágrimas?

¿Mamá, por qué sos tan loca?

 

 

 

 

 

 

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La mamá tatuada

Estar o no estar tatuadas no nos convierte en seres peligrosos, menos profesionales, en menos serias. Si aún para los hombres es complicado presentarse a una entrevista de trabajo con algún tatuaje a la vista, imaginen lo complicado que es para una mujer. Esa mujer que decidió marcar su piel el día que sintió ya no poder más con sus infortunios, tristezas o quizás sus logros y a través de esta expresión artística decidió “gritar” su sentir.

Pero hoy quiero pensar no sólo en los tatuajes que llevamos grabados en la piel, si no en los tatuajes que se llevan en el alma. Ese grabado que la vida nos ha hecho llevar de manera invisible.

Comencemos por las que aún no llegan a 30 y que están aprendiendo a ser mamás, esas que quizás con ayuda de su mamá (que ahora es abuela) está allí para apoyarla, guiarla desde como bañar al bebé, hasta como sacarle los cólicos. Esa que puede ser madre soltera, pero puede que no y va comenzando esta etapa, temerosa pero decidida a hacer lo mejor como madre.

Sigamos con las de 30 y algo, que al ser madre soltera aún busca apoyo en una pareja que quizás nunca llegue, pero no pierde la fe, porque la sociedad le enseñó que compartida la vida es más. Y sí, a pesar de sentirse sola, sabe muy bien que como el amor de sus hijos ninguno. Que aunque tenga que trabajar duro se puede, siempre se puede salir adelante.

La mamá de 40 y más que se presentó al parto sola, al bautizo, a la primera comunión y confirmación de su hija. Ella es quien sale en las fotos de preescolar, sexto y quinto año. Ella, que al encontrarse en compañía de su insomnio se pregunta qué hizo mal, pero al día siguiente se levanta, respira y sigue, porque no hay de otra y se debe trabajar. Agarra su canasto lleno de pan para caminarse varios kilómetros hasta terminar con su venta.

Pienso en la mujer que ahora es mamá, pero antes que nada fue hija, hija de una madre sufrida, violentada por su pareja y que a pesar de todo dio amor infinito a su niña, a quien entre lágrimas y a escondidas le pidió nunca permitir a un hombre violentarla y nunca dejar de sonreír. Ahora vemos a esa hija haciendo un excelente papel de madre, defensora de mujeres y mucho más.

Pienso en las cientos de mujeres que llegan a diario a defensoría pública, buscando ayuda porque su pareja no cumple con su obligación, por lo tanto la vida de ella es ahora más amarga que dulce.  Y sí, después de lavar ajeno y planchar hasta tarde, llega a revisar la tarea de sus hijos y hacerles de cenar, pensando que cuando ellos sean grandes el futuro será mejor. Les da un beso en la frente y cae en un sueño profundo para volver a comenzar su misión al día siguiente.

La señora de más de 60 que fue criada creyendo que tenía que aguantar todo por el bien de su matrimonio y lloró una y otra vez en silencio para que sus hijos no supieran de sus tristezas. Al día siguiente tratando de disimular su dolor preparaba el desayuno para todos y en un fundido abrazo a sus hijos pide fuerzas al universo para poder continuar.

Y qué me dicen de la señora de voz dulce, palabras amorosas, que brinda abrazos por doquier, pero que en su infancia quedó sin mamá y le tocó sufrir violencia por parte de quienes se encargaron de criarla y a pesar de todo juró ser feliz o al menos intentarlo y con cada abrazo que da, hace sonreír a quien lo recibe, sus hijos nietos y demás.

Por supuesto no dejaremos fuera de esta lista a las mujeres que en los ochentas cargaron un rifle para defender la soberanía de su país y probablemente vieron caer muertos a más de un  compañero o compañera. Hoy cuentan esas grandes historias de revolución a sus hijos y ellos orgullosos la abrazan al saber que tiene a una guerrera como mamá.

Y bueno, está aquella que quiere aparentar que todo le ha salido bien y dice estar agradecida con la vida. Su felicidad es irreal porque su hijo le ha pagado mal y no tomó el camino correcto, llora pidiendo al cielo que todo mejore tarde o temprano.

No vamos a poner todo feo, porque tampoco es siempre así, también hay momentos, tiempos, espacios, donde reímos, cantamos y somos felices, porque la vida es esa, agridulce para no ser aburrida y así entre familia, amigas, confidentes de tristezas y logros, entre sororidad y locuras nos pasan los años, la vida, las canas.

No somos perfectas, nadie lo es, perdemos la paciencia y a veces gritamos por que el cansancio nos vence, porque nos sentimos frustradas, porque nos vemos solas, pero seguimos gota a gota y paso a paso, haciendo lo mejor que se puede en este papel de madre que quizás planificamos o quizás no, a modo de prueba y error vamos tratando de que los chavalos y chavalas no nos salgan “chuecos” y no “paguen mal” nuestro esfuerzo.

En ellas pienso hoy día de las madres nicaragüenses, porque la vida de una madre nunca es fácil, pero a pesar de una u otra circunstancia poco favorable han decidido seguir, sonreír y amar. Todas con el alma tatuada, todas con esa vida que no precisamente desearon, pero siguieron, simple y sencillamente porque madre sólo hay una y ellas probablemente pensaron el día de cada parto hacer lo mejor por sus retoños, solas o con pareja, porque así es nuestro amor, infinito, grande, eterno.

Salud mis señoras, por las que están y las ausentes, por todas nosotras, salud!

 

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Almas

No había habido dos corazones tan abiertos, dos gustos tan similares, más comunidad de sentimientos, ni figuras más recíprocamente amadas”. Jane Austen

La miró de pies a cabeza y observó cada detalle en ella, miró sus pies, un fetiche que Humberto es incapaz de ocultar, a él le parecieron bellos, tal cual le gustan en una mujer. Pasaron horas compartiendo el mismo espacio por un asunto laboral y cada vez que podía la observaba. Pudo notar que Diana no era una mujer común, su sonrisa siempre estaba presente, su inteligencia y curiosidad lo atraían y él apenas se podía concentrar en lo que había llegado a hacer.

De alguna manera Humberto también se había echo notar, aunque para nada es el tipo de hombre en el cual Diana se fijaría hay algo en él que la dejó curiosa, pues la conversación entre ambos era fluida e interesante. Si hay algo de lo que ambos han estado claros aún antes de conocerse es que son sapiosexuales y eso se encargó de hacerlos sentirse atraídos el uno por el otro.

Días después volvieron a reunirse por temas laborales y nuevamente hicieron conversación, esta vez hablaron también de la vida cotidiana, bares, comida, etc. Se percataron que ambos conocían el mismo bar donde Diana pasaba de vez en cuando al finalizar la jornada laboral con sus amigas. Ella le contó que esa tarde estaría en ese bar tomando algunas cervezas y pasando el rato, le invitó a llegar, pero él no le aseguró nada y ella tampoco lo esperaba, pero para su sorpresa Humberto llegó. Pasaron un buen rato entre bromas y tragos, aproximadamente una hora después él le pidió a Diana su celular para realizar una llamada, a lo cual ella no se negó, sin imaginar que el único objetivo de Humberto era marcar su propio número y así poder obtener el número telefónico de Diana. Ella sólo pudo sonreír ante esa “jugada”; bromearon un poco al respecto y la noche siguió de lo mejor. Pasadas las horas todos decidieron marcharse y él se ofreció llevarla a casa, propuesta que ella aceptó.

A partir de ese día no pararon de escribirse, pasaban cada noche coqueteando, él insistiendo, insinuando y Diana huyendo a lo que estaba segura tarde o temprano iba a pasar. Entre tanto chat y coqueteo Diana aceptó salir a solas con él y sus amigos. Esa noche se fueron a otro bar, él estaba loco por ella y ella por él, eso en el ambiente se hacía notar. Los amigos de Humberto fueron testigos de todo, los roces, abrazos, tímidos besos que le daba en el cuello y que ella disfrutaba de verdad; dieron cualquier excusa para poder dejar el bar y se marcharon a un lugar donde pudieran seguir besándose sin testigos. Ambos estaban pasados de copas y el encuentro no fue nada bien, pero la atracción era intensa y quedaron de verse otra vez. Esta vez no fue necesario invitar a ningún amigo para hacer ambiente, pues ambos estaban deseando entregarse al placer. Diana le hizo saber cada detalle necesario para volverla loca en la cama, Humberto como el mejor de los alumnos supo precisamente que es lo que debía hacer y el encuentro fue intenso, ambos se disfrutaron, fue una noche de total placer, se confesaron algunos secretos y Diana esa noche se dio cuenta que no iba a ser la última vez.

Semana tras semana Humberto y Diana se fueron conociendo, enamorando, enloqueciendo el uno por el otro. Ya nada los podía separar. Él insistió en que Diana lo invitara a su casa a tomar un café, ese café fue la excusa perfecta para poder conocer a su familia y entrar en su vida, algo que en esos pocos meses aún no tenían planeado hacer. Esos meses ambos lo consideraban como una amistad con derecho, pero jamás imaginaron lo que luego iba a suceder.

Humberto pasa casi cada día por ella para llevarla al trabajo, se encarga de hacerla sonreír, de amarla y hacerla sentir especial, le compra libros, esos que ella en alguna conversación de tantas sin pensarlo mencionó, él los trae desde otros continentes si es necesario sólo para verla sonreír al escucharla leer. Cuando están en la intimidad él da masaje a sus pies y Diana se vuelve loca con esto, sin duda la hace sentir amada. Diana por su lado le hace vibrar de placer, le hace sonreír con sus historias; él ha conocido un nuevo mundo, un mundo de complicidad, locuras y sentir, es el amor más intenso que Humberto ha podido vivir. Pueden conversar sobre cualquier tema, acerca de Dios y las injusticias en el mundo, sobre el valor de los padres, de los hijos, de bendiciones, de política, sobre el machismo y el feminismo, del pecado y de la fe, de progreso y conformismo, de las almas y un buen café. Ellos la pareja perfecta podrían provocar envidias si se lo propusieran, sin embargo ese no era su interés, pues en lo único en que ambos están ocupados es en amarse y cada día ser… Ser amigos, ser pareja, ser cómplices y más, ambos no paran de sonreírse y enamorarse sin principio y sin final. Al despertar se envían mensajes de amor, al viajar juntos entre el pesado tráfico de la ciudad Humberto como el más enamorado caballero entrelaza su mano con la de Diana y mientras el semáforo está en rojo aprovecha para besarle la mano y sentir su perfume. Ella se siente amada y sonríe, porque sabe que eso es amor, amor cómplice, sincero y a veces terco, un poco celoso pero encantador.

Ya pasaron un año juntos y nada evita que ellos se amen cada día más, hacen planes a futuro, se entregaron de verdad. Esto parece inexplicable e irreal y ambos se hacen las mismas preguntas ¿cómo llegaron hasta allí? ¿Es posible sentir tanto amor, tanta complicidad, tanto deseo?

Diana cada noche duerme con una sonrisa imborrable en su rostro mientras Humberto espera que llegue la mañana para poder volverla a besar y es que en los labios de Diana y sus caricias es donde desea morar.

Es interesante como la vida, el destino o seguramente Dios se encargó de unir estas almas que hoy por hoy simplemente son felices, son caricias, son amor. Este amor que es tan profundo que incluso es capaz de hacer sentir un sabor amargo al tener que despedirse cada noche.

Por un viaje de trabajo Humberto fue obligado a separarse de ella, su musa, ella que siente tocar las nubes entre sus delgados labios y al sentir sus abrazos; ella que gime sin control al sentirlo dentro, al saberse suya y al quererlo sólo a él. Humberto pasa las noches intranquilo pensando en su amada, esa mujer que día tras días le ha regalado incontables sonrisas y se encarga de escribirle notas de amor que ella esconde en algún lugar del carro, de su billetera o del pantalón. Nunca antes fue amado con tal intensidad, nunca antes había estado con una mujer así, libre, apasionada, inteligente y tierna, todo a la vez. Jamás imaginó que existiera una mujer que convirtiera el más común papel o servilleta en notas de amor escritas a mano que él guarda como un gran tesoro.

Cada noche Diana duerme intranquila y apenas quiere comer, pues extraña las manos de Humberto y ahora no sabe que hacer. Y así pasan las noches haciendo su amor sentir, amándose sin tocarse y esperando poder vivir como hasta hace poco tiempo aprendieron a compartir… Compartir sonrisas, complicidad y planes, porque el amor así se debe vivir, sin pretextos sin pensarlo, sin límites y con pasión, sin importar lo que diga el mundo, porque el mundo no va a parar de juzgar a ese par de locos que simplemente desean estar el uno al lado del otro y sus planes hacer marchar.


Sabiendo que no podía verlo, la observó por tanto tiempo como se atrevió y se vio incapaz de apartar los ojos de ella. ¿Por qué exactamente? No podía decirlo. De alguna manera indefinible se sentía atraído por ella, como si ya la conociera, como si hubieran sido amigos cercanos, almas gemelas, en algún lugar en una existencia anterior. Su mera presencia parecía calmar sus pensamientos, salvándolo de las vicisitudes de su mente. Se apareció ante él como un familiar, un espíritu afín. Tal vez era algo en su cara, sus ojos. Ella parecía saber… ¿Qué, exactamente? No estaba seguro. Parecía entender. O más bien, detectó en ella la capacidad de comprender”. Tabitha Suzum

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Del día del padre y mis demonios

Gobierna tu casa y sabrás cuánto cuesta la leña y el arroz; cría a tus hijos, y sabrás cuánto debes a tus padres. Proverbio oriental

A mis 17 años mi papá se separó de mi mamá, dejando el barco bien tambaleado y con una tropa de cinco hijos a bordo. La verdad, lo único que le hacía falta era marcharse físicamente, pues tiempo atrás le había sido infiel, y muchas veces, de uno de esos romances nació otro hijo. Para ser sincera, comunicación entre él y nosotros nunca hubo, mi mamá era el hilo que nos unía. Su aporte era financiero y hasta ahí no más paremos de contar.

A todos nos afectó separación. Uno de mis hermanos, quien fue el mejor alumno desde preescolar, casi deja quinto año de secundaria y ni siquiera quiso pasar a recibir su diploma de bachiller. Todos estábamos emocionalmente destrozados. Obviamente mi mamá cargó con la peor parte. Él cobardemente nos dijo que iba a un viaje a Cuba, era todo mentira, ni siquiera tuvo el valor para decirnos que se iba a formar otro hogar.

Para acompañar su soledad decidí pasarme al cuarto de mi mamá, tratando de hacerla sentir menos triste de lo que ya estaba. Recuerdo que lloraba en las madrugadas cada noche y cada noche la consolé, traté, en la medida de mis posibilidades de hacerla sentir que todo iba a mejorar, costó, pero así fue. Los vaivenes de la vida poco a poco nos enseñaron a vivir sin él, que el mundo no se acaba y que sí se puede volver a sonreír.

Hoy ya tengo 36 años y sí, confieso que este día me lo vivo medio feo, él ya tiene otra familia, otro hijo, creo que en su mente es el único hijo, nosotros pasamos al olvido y duele, sé que a mis hermanos les pasa igual.

Pero en fin, no soy doña amargada, hace mucho volví a sonreír, tengo dos hijas de la cual soy madre y padre y considero que en la vida me va bien.

Hoy en Nicaragua se “celebra” el día del padre, y por eso brindo por cuatro categorías de padres que yo me inventé: primero por los hombres que están presentes con sus hijos e hijas, en las buenas y en las malas, promesa que hacen a su amada cuando están frente al altar para contraer nupcias, promesa que no necesariamente debe ser una extendida a los hijos e hijas, tal es el caso de mi primo Gerardo, quien ha estado con sus hijos e hijas así tal cual, en las buenas y en las malas y consté que sus hijos son de matrimonios diferentes y a todos y todas les hace sentir que amor para todos hay; después brindo por los padres que asumieron su paternidad a nivel dios diría yo, aquellos que son papá y mamá (un papá así enamora), y asumieron la tarea porque la mamá murió o no quiso estar, este es Luis, un hombre de treinta y tantos que tiene con él a su hija de 6 años y a su hijo menor de tan sólo 3 años, nunca he visto un padre como él, eso sí es amor; en tercer lugar brindo por los padres que no pudieron engendrar pero adoptaron en su vida y corazón a un niño o niña, los aman con “locura azul”, aportan no solo financieramente, sino dando amor en gran medida, este lugar se lo ganó Ramón, a quien le ha sido difícil procrear pero eso no le impide amar a su hijo adoptivo; y por último pero no menos importante por las MaPa (mamá y papá), esas penconas que amo infinitamente, que sufrieron como mi madre, pero que “ni se venden ni se rinden”, esas que lloraron, pero luego se secaron las lágrimas y salieron adelante, las que trabajan, estudian, llegan a casa y van a revisar las tareas escolares de sus hijos e hijas, luego a resolver lo de la cena y lo del almuerzo del día siguiente, las que el fin de semana se van al mercado a tratar de ajustar para la comida, las que aconsejan, las que se desvelan cuando los(as) chavalos(as) están enfermos(as), las que se arrechan cuando sienten que están perdiendo el control de la situación al ver que su hijo o hija ya son adolescentes y tienen miedo de lo que pueda pasar, por todas ellas que a pesar de todo ríen fuerte y alto, por Iris, Tommy, Violeta, Elvira, Karla, Francís, Fátima y su mamá, Sandra, Lilliam, mi mamá Blanca y muchas otras mujeres MaPa que llevo en mi mente y corazón, hoy digo salud!

 

 

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Mojigata, no gracias!

Ser puritano, mojigato o predicador es malo. Ser las tres cosas a la vez me recuerda los peores excesos de la Revolución Francesa. (Oscar Wilde)

En mis años mozos, “Ernesto”, un compañero de colegio me platicaba algunas cosas personales, bastante personales. En una de esas me comentó que tenía una relación desde hace diez años con otra mujer, oh por dios! “¿diez años? Te mato” le dije yo, pensando en su esposa, quien dejó de trabajar porque ya son tres niños, y nadie mejor que ella para cuidarlos, al menos ellos lo decidieron así.

Respiré profundamente y traté de calmarme, le pregunté sus razones, tratando de dejar de lado todo el asunto de que, que mala onda hacerle eso a la esposa. Porque francamente: ella lava, plancha, cocina, limpia, cuida a los niños, hace la tarea del cole, hace las compras, remienda calcetines, calzoncillos, etc., bueno, al menos creo que aún hay muchas que hacen todo eso y más.

Me comentó que a su esposa la conocía desde secundaria. Ya en cuarto año eran novios y vio en ella todo lo que quería de una mujer: estudiosa, formal, casi nada coqueta y de una familia “muy de hogar. Pues nada, se casaron y llegó lo bonito o lo feo. Si realmente no estás preparado para eso del diario vivir: verse recién levantado, tratando de no perder la dulzura de tu carácter por cierto desorden o por que hay “cositas” que no te agradan del otro, por las finanzas y etc.

El error en esta historia y en muchas otras historias, es que esperas que ya casaditos ella o él se vuelva lo que no es. Hablo del sexo ese pecado que nos vuelve locas y locos. Él, tan… ingenuo, pensó que ya con certificación matrimonial en mano, ella se soltaría el cabello y se pondría un sensual traje de gatubela, ¡Qué cagada! No señor, no pasó así. Cuenta la historia que las noches de placer se resumían a la posición del misionero (la cual se remonta a la colonización de América por religiosos españoles, así de vieja y aburrida es esta posición) y zas! Llegó una gatubela que lo volvió loco, se dan placer de todas las formas posibles y hasta en lugares que yo consideré imposibles, hasta hoy, me sonreí de imaginarlos. Bueno, de él y sus relaciones no se nada desde hace rato, pero eso si, su plática me sirvió de mucho, fue como una guía para darme cuenta que como parejas sí queremos y podemos todo, ser responsables, grandes padres y excelentes amantes también; me di cuenta que el sexo es mucho y muy importante en esto de las relaciones.

Señoras y señores, el noviazgo es para eso, para conocerse (comerse) mejor, y hacerse de todo, cuando digo todo es todo, dejen de ser ridículos(as) y mojigatos(as) que el sexo es uno de los placeres de la vida y si no lo hacen bien, no se si eso va a funcionar. Si no le gusta como lo hacen, indique, guíe, explique, dígale cómo le gusta, qué le gusta, y lo que no también. Comunicación, eso es todo. Y por a amor sus orgasmos: “mijita” arriba y abajo, solo la tortilla, dele rienda suelta al placer que la vida es corta y los placeres muchos.

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Acá les dejo a Beyonce y Jay Z, por si les falta chispa e inspiración en su relación

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Mis dulces 36

Hay algunos que nacen con estrella y otros estrellados, y aunque tú no lo quieras creer, yo soy de las estrelladísimas…” Frida Kahlo

Una mujer normal o al menos la mayoría oculta su edad, hasta he conocido hombres que también se “chivean” cuando les preguntan cuántos años tienen, pero ese no es mi caso. Mañana cumplo 36 años ¿y qué? Cuando cumpla 50 o 60 con orgullo también lo diré, porque a fin de cuentas y a tan solo 36 años entendí que lo que importa no es el número, si no lo que en ese número has logrado.

En tan corta edad (y lo digo porque mi familia muere de 90 años o más) tengo tanto por lo cual puedo decir que le hago “guevo”, por ejemplo tengo un terrenito para mi futura casa, un apartamentito que creo que no está mal para haberlo construido desde cero y sola (sin marido pues), esto por mencionar chochadas materiales.

Pero para hablar a calzón quitado el tema de lo material me da lo mismo, porque lo más importante y bello es lo que por años he atesorado, por ejemplo contar con dos familias tuanis, la de sangre y la escogida, esto si es algo con lo que no cualquiera puede “fachentear”.

Dios, la vida, el destino, el universo (cada quién decide a qué le dará los créditos), ha permitido que a mis dulces 36 pueda darme el gustazo de tener dos bellas hijas (y conste que no lo digo por su apariencia física), aunque las considero guapas, ellas me sacan canas (literal), me acongojan el corazón cuando se enferman y me hacen llorar de felicidad y alegría con sus ocurrencias y chispa (ya sé, ya sé que siempre estoy con las lágrimas saliendo de tanto reír); por otro lado están mi madre, hermanos y sobrinos, primos y primas, en pandilla somos una verdadera loquera, cuando pienso en la familia, viene a mi mente la estrofa de una canción de Arjona (disculpas a quienes lo odian), aquella que dice “tu casa es casa de locos y tu también otro poco”… y sí, así somos y me siento feliz por ello; jamás, jamás negaré que me falta un tornillo y a los de mi casa también y lo digo con orgullo porque sólo así somos felices, es lo que somos y ya.

Por otra lado y en lucha “codo a codo” están mi otra familia, la escogida, estos(as) si son de las estrellas estrelladas, iniciando desde mi grupo de secundaria, los que permanecen (ya saben quienes son), esos y esas que cuando nos encontramos y nos sentamos a platicar, las horas se nos hacen cortas entre tantos recuerdos y tanto amor que nos expresamos, hablando del pasado, del presente y de lo que vendrá. Igual o más loquera que mi grupo de secundaria están las(los) más grandecitas(os), mis excompañeros de trabajo y los actuales (hablamos de 18 años acumulados), estos si son de lo mejor. La vida me ha dado la oportunidad de contar con ellas(os) en las buenas y en las malas, tipo matrimonio pues, con ellos(as) es imposible no reírse, arrecharse, meter la pata y luego volverse a reír, reír de la mejor manera, como solo nosotras(os) sabemos hacerlo, sonrisa de oreja a oreja, con lágrimas y todo incluido (nivel “se me salió un poco de orín” o “me ahogo” de tanto reír), a este grupo, el de “disparados(as)”, “arrechas(os)”, penconas(es), loqueras, indignados, dignas, rebeldes, esforzados(as) y demás les quiero dar las gracias, gracias por ser parte de mi vida y permitirme ser parte de la suya, no me cansaré de decirles que les tengo un cariño y agradecimiento especial, sin ustedes no sería quien soy, no sería la Nino divertida, la Nino loca, la amiga, la de “sororidad forever”, la que a veces es mala (pero no tan mala); sin ustedes me sería imposible sonreír, planear las “escapadas”, inventarme cada chiste, reírme una y otra vez sin parar, porque eso si, hasta de nuestras desgracias nos sabemos reír.

Y bueno, si de amores hablamos, solo les puedo decir que hasta los fallidos han valido la pena de una u otra manera 😉

En fin, esto es solo un “cortito” de las muchas razones que les podría dar cuando me preguntan el porqué de tanta felicidad y es que nadie lo puede negar, contar con gente tan loca como las que tengo junto a mi es algo invaluable, desde compartir un problema o una cerveza bien fría, el trabajo y lo demás, por todo esto yo digo salud!

PD: Saludos a la JD del RT (esta people tiene un lugar especial en mi corazoncito)

https://youtu.be/gSt57GAOe88

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La noche de anoche

Quería darle a mi amor una sorpresa y dejé pasar el día de lo más normal, haciendo los quehaceres igual que cada sábado, de vez en cuando le tiraba una indirecta para ver si “agarraba la seña”, pasamos escuchando música, preparando el cuerpo para lo que se nos venía. Entre doblar una y otra blusa bailamos y cantamos al ritmo que solo las grandes como la Gaby Baca con su canción Chocoyitx o Rebeca Lane con su tema Mujer lunar pueden ofrecer, estos temas nos encantan.

Ya como a las 5:30pm le dije que se cambiara que íbamos a salir. Me pidió que nos combináramos la ropa, usamos shorts y nos abrigamos lo mejor posible el pecho pues el frío estaba brutal, disfruté de su belleza mientras le observaba ponerse la ropa, sus ojos reflejaban un mar de curiosidad, pues no le dije hacia donde nos dirigíamos. Ya cerca de la hora de salir le confesé que íbamos a un concierto, su primer concierto de rap y hip hop feminista y nuestro primer concierto juntas, simplemente no se lo podía creer, le contó a todos en casa, me apresuró porque no podía esperar para llegar al concierto.

Le comenté que era la invitada de honor de la Gaby Baca, me preguntó: “la que canta Chocoyitx y Quiero caminar sin que me jodan?” (no sabe el título de la canción pero le encanta), a su pregunta respondí con un sonriente si.

Abordamos un taxi, íbamos con una sonrisa de oreja a oreja, en el camino me preguntaba si el lugar quedaba lejos, respondí que nos tomaría aproximadamente 13 minutos llegar al lugar. A la primera que vimos fue a la Gaby Baca, la saludé y le presenté a la Cami, la saludó y le dio la bienvenida como solo ella sabe hacerlo con algo así como “entonces prix pasá adelante, sos mi invitada de honor, sentite bienvenida”, semejante saludo de primas a primeras la hizo sonreír.

Nos sentamos a unos 3 metros de donde el mujeral iba a deleitarnos con su música. Le dije “hoy te invito a cenar”, su rostro se iluminó y fue hermoso, de vez en cuando me pedía que cortara su comida, lo cual hice con todo amor, limpié su boca como probablemente muchos enamorados harán hoy, por mi parte hacía pausas entre bocado y bocado, para que ese momento fuera especial, la abrazaba y frotaba sus brazos y manitos para aligerar el frío, apartaba su cabello rizado y le decía al oído te amo, seguido o de eso besaba su hermosa mejía, le preguntaba si se sentía feliz, a lo cual me respondía con el más bello y sincero si.

Nativa (rapera Costarricense) nos “tiraba el ojo” de vez en cuando y se ponía a sonreír, pues la Cami era la única niña en el lugar; en la prueba de sonido la Gaby le cantó Chocoyitx, pues le comenté que es de las canciones preferidas de mi hija.

Definitivamente ella se notaba abrumada, me preguntaba por los nombres de todas las raperas y hip – hoperas, observaba el lugar, las luces, la gente, notó que era la única niña en el concierto y se sintió privilegiada, pues no es cualquier niña que va a un concierto “de grandes” y me dijo que todo estaba bonito.

El concierto abrió con la Gaby, seguido de la Majo, la Cami disfrutaba ver como las adultas movíamos la cabeza, aplaudíamos, gritábamos, reíamos y cantábamos, solo imaginen a un bello grupo de feministas reunidas, celebrando nuestra rebeldía. Le pedí que lo disfrutara, que no sintiera pena y me sonreía, logró llegar despierta hasta ver a Nativa de Costa Rica y a un poco de Audry Funk de México.

Al pasar la noche el sueño la venció, recostó su cabeza a mis piernas y durmió como solo ella sabe hacerlo, privada del mundo, privada de todo, esperé un rato y la desperté para irnos a casa, aunque no pudimos ver todo el concierto, estoy segura que esto quedará en nuestros bellos recuerdos como una aventura mas de lo que vivimos juntas.

Hoy les comentó a sus primos que conoció a la Gaby, a uno de ellos le puso el video “con la misma moneda” y al terminar la canción le dijo “dejá de silbar a las mujeres, eso no nos gusta y yo soy feminista desde que nací, deja de hacer eso” y bueno que más puedo pedir, en este instante al recordar sus palabras siento ganas de llorar, pues el amor que ella siembra en mí es inigualable, puro, genuino, perfecto. Nos queda mucho camino por recorrer juntas, pero hoy 14 de febrero día del amor y la amistad simplemente puedo decirte Cami ¡que lindo nuestro amor, mi cómplice, mi guerrera feminista, mi amor, te amo mas que a la vida, te amo mas que al amor!

 

 

 

 

 

 

 

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